Torrent de la Masica desde Vallfogona del Ripollès

  • DISTANCIA TOTAL 8,9 km

  • DESNIVEL 464 m / -464 m

  • TIEMPO TOTAL ESTIMADO 3 h 45 min

  • ÉPOCA DEL AÑO Todo el año

  • PUNTO DE INICIO Aparcamiento de las piscinas

  • TIPO DE ESTACIONAMIENTO Gratuito

Descripción

Itinerario que comienza en el núcleo medieval de Vallfogona del Ripollès y nos adentra en las umbrías de la sierra de Milany, siguiendo el torrente de la Masica, un espacio de agua, bosques y antigua huella humana.

Salimos del aparcamiento de las piscinas y nos dirigimos al núcleo medieval, donde destacan el castillo de la Sala y el campanario del Pòpul. Después de atravesar la plaza de la Vila, bajamos por el camino antiguo hasta la riera de Vallfogona, que cruzamos por el imponente puente medieval, y continuamos aguas arriba hasta la fuente de la Tosca. Siguiendo la pista hacia Milany, una vez pasado el torrente de la Masica, tomamos un sendero a la izquierda que recorre el curso del torrente. Vale la pena desviarse unos metros hasta la bauma del Boer antes de llegar a las pozas. El camino se adentra entre hayedos hasta el horno de cal y asciende hasta el collado de la Bauma, desde donde regresamos a la fuente de la Tosca, pasando por el yacimiento de la Teuleria del Pinetar de l’Obra, y volvemos a Vallfogona deshaciendo el camino.

Curiosidades

En la fuente de la Tosca encontraréis un panel con un código QR que os invita a descubrir el torrente de la Masica mediante un juego de pistas virtual para toda la familia. Tendréis que ayudar a la Goja, el hada del agua que vive tras las cascadas del torrente, a encontrar su espejo perdido. Seguid las pistas y dejaos llevar por la magia del agua y del bosque.

Más información

La ruta está totalmente señalizada con señales del Espacio Natural Protegido de las Sierras de Milany-Santa Magdalena y Puigsacalm-Bellmunt.

Más información del itinerario

 

Puntos de interés

Aparcamiento de las piscinas

Punto de inicio junto a las piscinas y frente al santuario de la Salut, desde donde la vista se abre al pueblo y a los bosques. Un lugar tranquilo para comenzar el camino antes de adentrarse en el núcleo antiguo.

Iglesia de Sant Julià

Levantada en el siglo X por la abadesa Ranlo y consagrada en el año 960, la iglesia muestra la huella del tiempo entre piedra románica y rasgos barrocos. Desde el comunidor, abierto al cielo, se bendecían los campos y se invocaba protección contra vientos y tormentas.

El núcleo medieval

Al atravesar la puerta de la muralla entramos en el casco antiguo de calles estrechas y piedra viva. En el corazón del recinto, el castillo, del siglo XIII, y la iglesia de la Mare de Déu del Pòpul, del siglo XII, evocan el origen medieval del pueblo.

Puente medieval

Puente gótico del siglo XIV, de un solo arco elegante sobre la riera de Vallfogona. Forma parte del antiguo camino de herradura que unía los castillos de Milany y Vallfogona, testigo del paso sereno de los siglos y de la historia.

Fuente de la Tosca

El agua que brota de esta surgencia, rica en carbonato cálcico, transforma su recorrido en piedra. Al entrar en contacto con el aire, el mineral se deposita y crea estas formas, como si la roca hubiera nacido del agua.

Bauma del Boer

Entre paredes de conglomerado se abre esta cavidad de unos treinta metros, testimonio del paso del tiempo. Antiguamente, algunas baumas sirvieron de refugio para el ganado o incluso como vivienda, acogiendo vidas humildes bajo la roca.

Pozas del torrente de la Masica

Pequeños saltos de agua dibujan un rincón de paz junto a la riera. El murmullo constante invita a detenerse, respirar y dejarse envolver por el sonido fresco y el encanto de estos espacios naturales tan privilegiados.

Horno de cal

Entre los bosques de la Llastanosa, los restos de un antiguo horno recuerdan el latido de un mundo rural hoy silencioso. Es el testimonio de unas manos que modelaban la cal y de un paisaje que, con el tiempo, se ha transformado.

Yacimiento arqueológico Teuleria del Pinetar de l'Obra

Esta antigua tejería, hoy restaurada, recuerda el arte de dar forma a la tierra. De aquí salían tejas y ladrillos que levantaban las casas del pueblo, testimonio vivo del trabajo y la sabiduría rural.

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